La trilogía del 0zi errante.

25.9.05

LOST (sin spoilers, tranquilos).



A la espera de que ciertos personajillos de mi entorno personal acaben de ver la serie para poder comentarla en detalle, tan sólo adelanto que la excelente obra de J.J. Abrams acaba de colocarse en el segundo puesto de mis series fantásticas favoritas, lo que tiene mucho mérito si tenemos en cuenta que el primer puesto sigue ocupado por otro trabajo del mismo autor, Alias.
Los misterios de Rambaldi y las intrigas de la CIA siguen en un lugar preferente, pero han necesitado de varias temporadas para ello, lo que no puedo decir de la serie que nos ocupa, que con tan sólo una temporada narrando la historia de una serie de supervivientes en una isla aparentemente desierta ya ha logrado capturar poderosamente mi atención, de una manera que ninguna serie había logrado hasta ahora, no al menos con una sola temporada a cuestas.

Veremos si Abrams es capaz de mantener en futuras temporadas el ritmo, el suspense, las sorpresas y, sobre todo, el excelente desarrollo de personajes, punto fuerte sin duda de este creador.

Como anécdota, decir que Abrams se encarga de escribir y dirigir la tercera parte de Misión Imposible. Tom Cruise, productor de la cinta, será muchas cosas, pero no es tonto en absoluto.

P.D: Acabo de activar la verificación de mensajes, es decir, un sistema que consiste en teclear una palabra que aparece al final de la ventana de respuestas, para comprobar que quien entra a responder es humano y no un bot. De esa manera me evito spam.
Espero que disculpéis las molestias.

21.9.05

Tres historias.

Hacía mucho tiempo que no escribía relato alguno. Sin embargo, hace poco escribí esto y lo he pasado al ordenador; no es gran cosa pero me apetecía colgar alguna ficción.


Una historia de miedo.

Cuando Tai regresó al comedor, retrocedió horrorizada al contemplar el escarabajo Twil que se bañaba en su cuenco de cereales con leche. Es sabida la peligrosidad de tal animal, capaz de matar a un hombre de una sola picadura. Para evitar tan grave riesgo, se encerró en un armario mientras se aprestaba a llamar al servicio de control de plagas. Por desgracia, la muy furiosa telefonista acababa de cortar con su novio, cuyos defectos pasó a enumerarle minuciosamente a Tai durante los treinta y siete minutos que tardó en agotarse la batería de su móvil. Se echó a llorar, sabiendo que nunca podría salir de ese armario, que moriría de inanición y, lo que es peor, sin enterarse de cómo acabó la historia de la telefonista.

Una historia de lógica.

Cuando Tai regresó al comedor, retrocedió horrorizada al contemplar el escarabajo Twil que se bañaba en su cuenco de cereales con leche. Le conminó a irse, pero el insecto argumentó que ese bol era suyo y ella carecía de legitimidad para expulsarle de él. Naturalmente Tai le explicó que compró el tazón hacía un par de semanas en la tienda de su tío, y que por tanto era suyo, pero no pudo sortear el requerimiento por parte del bicho de un documento legal que lo demostrase. Al fin y al cabo, sostenía el parásito, si aceptase la palabra de cualquier que viniese proclamando la posesión de cualquier propiedad que él hubiese hallado, jamás podría tener pertenencia alguna, pues es conocida la picaresca de los naturales de aquella región. Finalmente llegaron a un acuerdo: ambos compartirían el cuenco, de modo que Tai seguiría comiendo mientras el escarabajo se bañaba.
Si además de conocer las costumbres delictivas de los habitantes de la zona, el insecto hubiera hecho gala de conocimientos sobre su gastronomía, se habría ahorrado su terrible muerte convertido en exquisito manjar para Tai.

Una historia de amor.

Cuando Tai regresó al comedor, retrocedió horrorizada al contemplar el escarabajo Twil que se bañaba en su cuenco de cereales con leche. Eran las peores condiciones para conocer a tan bello animal, pues ella llevaba el pelo sucio y las marcas de la falta de sueño y las preocupaciones cotidianas cruzaban su rostro. Se adecentó y, tras comprobar que el insecto seguía allí, se acercó tímidamente. Inició una conversación con él, no sin sentirse algo violenta, pero él supo hacerla sentir cómoda. Continuaron conversando, y poco a poco supieron que había una conexión casi mágica entre ellos.
Pasearon por la playa, fueron al cine, montaron en el tiovivo, se hicieron regalos de San Valentín, alquilaron videos, hicieron picnics en el campo... Conocieron sus respectivas virtudes y se confesaron sus defectos. Vieron cuánto tenían en común y discutieron entre risas sobre aquello en lo que estaban en desacuerdo. Se presentaron a sus respectivas familias, a sus círculos de amigos, y todo fue perfecto. Estaban enamorados.
Fue la mejor primera cita en las vidas de ambos. La primera de muchas.

10.9.05

Mi estrellita.

...



Lo que sigue iba a ser mi texto de despedida del blog:

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Me lo he pensado mucho, y he decidido poner punto final a esto. Ha sido más de un año colgando aquí mis delirios, vivencias, penas y alegrías, y creo que es suficiente. La paulatina merma de interés mostrada por mis visitantes antaño habituales y mis cada vez menores ganas de perorar sobre temas personales (importantes o anecdóticos por igual) me llevan a tomar esta decisión.

Mis relatos los seguiré colgando en El Club de los Poetas Muertos, aunque de momento sólo tiro de los antiguos (ya pondré nuevos cuando tenga tiempo para escribirlos). Lo demás no merece ser escrito o leido.

Cuelgo este poema de Percy Bysshe Shelley (1792-1822) como broche final al blog.

I met a traveller from an antique land,
Who said -- «two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert ... near them, on the sand,
Half sunk a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lips, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed;
And on the pedestal these words appear:
My name is Ozymandias, King of Kings,
Look on my Works ye Mighty, and despair!
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal Wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away».


Adiós.

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Pero no lo es. Porque cuando iba a colgarlo se lo comenté por MSN a la Estrellita, una de las personas más interesantes y enriquecedoras que he tenido el placer de conocer en los últimos años (creo que fue el verano del 2003, pero no estoy seguro) y ella me dijo esto:

Krevlornswath of the Deathwok Clan dice:
yo estoy por cerrar el errante
Estel dice:
Me gusta leerte
Estel dice:
Por que quieres cerrarlo?
Krevlornswath of the Deathwok Clan dice:
no sé
Krevlornswath of the Deathwok Clan dice:
apenas dejan comentarios, será que no interesa
Estel dice:
Vaya... yo no dejo comentarios, pero si que me interesa. Puedes ver que apenas dejo comentarios en ninguna parte, incluso no posteo en los foros
Estel dice:
Eres el apuntador de recuerdos, quiero seguir leyendo lo que nos pasará


Leyendo cómo ella me dice estas cosas, ¿Cómo iba a cerrarlo? Pues aunque sólo una lectora tuviera, siendo ella sería más que suficiente.

6.9.05



Veo el último trabajo de Tim Burton en grata compañía, y me lo paso bien. Es amena, visualmente fascinante y, sobre todo, fabulosamente interpretada por un Johnny Depp en estado de gracia. Pero no es una gran película. Los defectos que en otros directores serían abiertamente criticados son, en Burton, obviados por una crítica demasiado convencida de su indiscutible genialidad y un público demasiado acostumbrado a películas vacías y estúpidas como para quejarse de la calidad de esta adaptación del libro homónimo de Roald Dahl.

Pero pese a mi admiración por el genio gótico de Burton, no puedo pasar por alto varias cosas: primera, la historia que nos cuentan no tiene más profundidad, complejidad o verosimilitud que la de cualquier otra superproducción palomitera veraniega, de esas que firmadas por Michael Bay o Roland Emmerich cosechan críticas a veces desproporcionadas. En realidad no es más que una excusa para que Burton haga lo que mejor hace, maravillarnos con su imaginación visual al ritmo de una siempre estupenda banda sonora de su colaborador habitual Danny Elfman (aunque de música normalmente prefiero no hablar, al ser un campo artístico del que poco o nada sé). Este defecto se puede encontrar, en mayor o menor medida, en la mayor parte de los trabajos de Burton, pero en unas pocas películas como la que nos ocupa salta a la vista más claramente.

Segundo, el doblaje comete el error de regrabar las canciones de los Umpa Lumpa, cosa lógica al tratarse de una película infantil, pero que arruina los números por varias razones, entre ellas lo difícil que es entender a veces las tergiversadas voces de los cantantes, o el desajuste entre voces y movimientos labiales, que corre el riesgo de romper la credibilidad del film y alejar al espectador de lo que en él ocurre.

Aparte, la película prácticamente no ofrece sorpresa argumental alguna en todo su metraje, lo que en un film fantástico, es decir, perteneciente a un género en el que todo puede ocurrir, es grave. No es que no haya pequeños puntos sorprendentes, pero se deben más a ideas visuales o momentos humorísticos que a un guión trabajado (lo que me devuelve al primer punto). La historia es lineal, sabes desde el principio qué le va a ocurrir al prota y cómo acabará todo.

Pero pese a todo, no deja de ser una película divertida, optimista y que vale la pena ver. Un cuento para niños que deberían ver todos aquellos adultos que no hayan perdido del todo la ilusión, cualidad que nadie medianamente sensato debería descuidar. Por su propio bien.

4.9.05

Before the sunset

-Échale el azúcar al café para que te ponga el hielo.
-¿No me das un vaso con los hielos?
-Es que entonces te tengo que cobrar más.


Conversación surrealista en la cafetería del segundo piso de Abando, entre la camarera y yo; según la Asesina, ni cuando empezaron a cobrar las bolsas en el Dia fue tan vergonzoso.



De nuevo, asisto a una reunión a la que se suponía que no asistiría, pero como dijo alguien en voz alta: "Si esos pueden asistir, por qué no vosotros". Mucha razón tiene. Estúpido cobarde, no me atreví a intentar arreglar las cosas con ella, aunque vi que no fui el único que hace como si nada hubiera pasado; ¿cuántos años han de pasar en las mismas condiciones para que alguien se decida a hacer algo? Visita inesperada de quien hace mucho que no veía, explicación a grandes rasgos de lo que se perdió (y de por qué se lo perdió) y comprensión en sus ojos; espero que le veamos más a menudo, aunque sólo sea para poder porlarle. Luego vi gente que no sé qué pinta allí, pero ya sabemos cómo es esto y de que pie cojea cada uno; algún día me gustaría tomar un café con uno de ellos y hacerle algunas preguntas, pero sé que nunca ocurrirá.
Cena en grata compañía, sorpresa frustrada para la Comesuelos cuando sus buenas intenciones fueron recibidas con un "nos vamos" prematuro; ellos se lo pierden. Charla que no debía acabar mal pero lo hizo, la prueba definitiva de que soy un completo y absoluto gilipollas al hacer daño a una de las personas que más quiero por culpa de mi cabezonería irracional.

Sábado, reunión de amigos a cuentagotas tras una brainstorming de articulistas. Eché mucho de menos algunos rostros, pero agradecí la presencia de un par de no-habituales, la Lianta y el Cucurucho. Discurso laudatorio de la madre de la Pebeta que me sube los colores ante la visible hilaridad de la Mujergata y la Tamagotchi.
Acompañamos a la Brujita de vuelta a casa, y de nuevo mi estúpida cobardía me impide decir en voz alta lo que pensaba, muriendo en mi garganta mi súplica de disculpas antes de ser liberada. Cena en Pacman's Place y luego barracas ya mermadas al ser el último finde de las mismas, fallidos intentos de reclutamiento y algunas despedidas. Yo quería que esta noche nunca acabara, pues será muy probablemente la última que comparta con ellos en un tiempo, y ella me permitió prolongarla.

Conversaciones sobre literatura e historia a altas horas, se percibe en mis palabras mi inseguridad pero ella me hace sentir sabio con su fe en mí. Gracias. A lo largo de las horas vemos al bello durmiente, una pareja robándose el móvil para hablar con la novia del otro, un semi-exhibicionista que nos permite vislumbrar lo que en el Salón del Manga será fuente de escarnio para amigos míos, y un par de chicas pidiéndome una ración de algo que la Pebeta no quiso cederles.
Un desayuno demasiado caro y pésimamente servido en la cafetería de la estación de Abando; tardarán en volver a vernos por allí. Pienso "STOP" al ver una Hinata fugaz cuando el sol ya nos alumbra.
Despedida; echaba de menos esto.